domingo, 14 de abril de 2013

Entrevista a SUSAN GEORGE: "Esto es una guerra, y van ganando los ricos"

Foto: Juanma Prats
Convencida de que no hay mejor forma de vencer al enemigo que pensar como él, en 1999 la investigadora Susan George, presidenta de honor de ATTAC-Francia, imaginó que un misterioso grupo de la élite financiera mundial encargaba a varios expertos un estudio de la situación del planeta para identificar las claves que les permitirían conservar sus privilegios.

Trece años más tarde, después de confirmar muchos de los vaticinios que hizo entonces, como la crisis económica, la autora ha vuelto a realizar el mismo ejercicio de política-ficción en Informe Lugano II (Deusto), pero ahora con un pronóstico más aterrador: para salvar la supremacía del capitalismo, el siguiente objetivo del poder financiero es liquidar la democracia. Frente a quienes creen que no hay alternativas, la activista defiende que otra forma de organizar la economía es posible


-Dicho hoy suena a chiste, pero en el 2008, cuando estalló la crisis, voces muy autorizadas, como la de Nicolas Sarkozy, entonces presidente de Francia, pidieron “refundar el capitalismo sobre bases éticas”. ¿Qué le pareció aquella propuesta?

-Soy tan ingenua que me la creí, lo cual por un lado me alegra, porque significa que conservo un lado naif que no he perdido desde niña. Sinceramente, creí que habíamos aprendido la lección y que se iba a poner freno a los desmanes que nos habían llevado al desastre. Ha ocurrido lo contrario: los culpables de la crisis son hoy más fuertes que nunca y las víctimas inocentes están pagando las culpas.

-Las misteriosas élites económicas que evoca en su libro tienen motivos para estar contentas.
-Sin duda. El poder financiero sigue controlándolo todo, nadie se ha atrevido a regular a los bancos, los paraísos fiscales continúan donde estaban, tenemos a antiguos responsables de Goldman Sachs dirigiendo las políticas económicas de Europa, los derivados financieros han aumentado y ha crecido el número de ricos inmensamente ricos, que hoy tienen más dinero que nunca. Suena raro decirlo hoy, pero hay quien le está yendo muy bien.

-¿Esto es una estafa?
-Es una guerra, y van ganando los ricos. No lo digo yo, lo dicen ellos mismos, lo afirma Warren Buffet y por una vez estoy de acuerdo con él.

-¿Y cómo se lo explica?
-Muy sencillo: nos han vendido un montón de mentiras, como lo de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, y las hemos aceptado, consistiendo así que se confundan nuestros intereses con los suyos. Nos han hecho creer que el pago de la deuda debe estar por encima de todo, pero eso sólo les interesa a las élites financieras, no a la gente. Sorprendentemente, hemos aceptado.

-En este tiempo hubo elecciones, los ciudadanos pudimos elegir.
-Sí, pero nos obligaron a optar entre la peste y el cólera. Tanto el centro-izquierda como el centro-derecha han permanecido subyugados por el poder financiero, nadie se ha atrevido a ponerle freno. Se acude a rescatar bancos, pero nadie se atreve a plantear seriamente socializar la banca, que sería la solución.

-Suena revolucionario.
-Hablo de socializar, no de nacionalizar. Sería tan sencillo como separar la banca comercial de la financiera y regular esta adecuadamente.

-Dicen que eso se cargaría el sistema.
-El sistema volverá a colapsar si no se aplican estos camb
ios. Es llamativa la cantidad de falsedades que se han introducido en la mente de la gente en los últimos años. Como el asunto de las hipotecas en España. Me parece increíble que, incluso perdiendo tu casa, sigas debiéndole una deuda enorme al banco, es demencial, esto no pasa en ningún lugar del mundo. No es cierto que el sistema bancario se hunda si se aplicara la dación en pago.

-¿Entonces hay alternativa?
-Claro que la hay. Existen dos maneras de organizar el mundo: el modelo ilustrado, que tiene como centro a las personas y promueve la democracia; y el modelo neoliberal-económico, que tiene como principio y fin el dinero. Por desgracia, este último es el que se está imponiendo. Hoy la famosa Troika toma decisiones sobre la vida de las personas sin haber sido elegida por nadie. Es la liquidación consentida de la democracia.

-¿Y los ciudadanos, tienen alternativas al alcance de su mano? ¿Qué pueden hacer?
-Claro que las tienen. Me sorprende que no se haya producido ya una radicalización de la sociedad. La resistencia de la gente pasa por organizarse y unirse, pero no a escala nacional, sino europea.

-¿Y eso cómo se hace? 

-Protestando en la calle, definiendo bien los objetivos y marcando una estrategia clara. Me extraña la escasa presencia que tienen los sindicatos en esta guerra que hay planteada. Internet es una herramienta muy útil, pero esta respuesta debe plantearse en la calle, no en la red. Hay que crear lobbys ciudadanos que planten cara a los lobbys de los ricos en igualdad de condiciones.
El Periódico de Catalunya


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